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LA AVENTURA DE SER SOLISTA

Mi carrera como solista no empezó cuando decidí hacer el disco “Adaptación”. Creo que todo comenzó el día en que fui capaz de escribir una canción completa y expresar mis emociones a travez de ella.


Todavía me acuerdo de una de esas primeras canciones, se la escribí a un amor platónico que tuve en mis años de adolescencia, se llamaba Natalia. Tenía ojos y cejas grandes y una risa que te envolvía completamente. Imprimí una foto de ella y la puse en la puerta de mi locker del colegio.

Así de cursi era yo.

Le escribí una canción donde le decía explícitamente lo hermosa que me parecía.

Y a pesar de mis nobles intenciones, ella no sentía ni remotamente nada parecido por mi.

Tal vez esta y algunas cuantas otras fallidas declaraciones musicales, fueron forjando mi carácter melancólico, romántico y sensible.


Encontré en el ejercicio de escribir canciones varias cosas. Primero que todo, encontré un refugio donde podía decir lo que sentía, descifrando la manera de “camuflarlo” diciendo cosas más universales o triviales pero logrando el objetivo de desahogarme. También encontré una forma de terapia, donde al expresarme me sentía mejor. Al mismo tiempo estimulaba mi creatividad y mis ganas de escribir mas, porque siempre he sentido que es posible escribir buenas canciones, así salgan muchas que no lo sean.


Me embargué entonces en esta aventura que fui estructurando y puliendo con los años.

Después llegaron las bandas y la oportunidad de sentirme parte de algo. Pude compartir con otros músicos el ejercicio de componer y nutrirme de nuevas formas.

Pero siempre escribía canciones que eran para mi, no para Popcorn o cualquier otra banda.


Cuando dejé la ingeniería y compré mi primer portátil y tarjeta de sonido, grabé muchísimas canciones que tenía compuestas y que me sabía de memoria que logré inmortalizar en grabadoras de casete. Hace unos años me encontré este tesoro de canciones y sentí una alegría infinita, porque pude vivir con mis propias canciones una de las facultades que tiene la música: viajar en el tiempo. Decidí que algunas de esas creaciones las tenía que grabar seriamente en algún momento. Ya hice esa selección y tengo algunas escogidas para el disco que estoy grabando este año.


En este proceso de vivir la música haciendo canciones, creo que la mayor diferencia que puedo encontrar entre ser parte de una banda y ser solista es que cuando eres solista, tú eres el motor que impulsa el proyecto, mientras que en una banda todos hacen parte del engranaje que hace que todo funcione.


Son dos formas completamente diferentes vivir la música y creo que ser consciente de esto me permite entender los retos de cada formato.

Personalmente disfruto mucho poder tener tanto una banda como un proyecto en solitario, cada uno tiene libertades diferentes, formas de expresión distintas y retos totalmente diferentes.


Algunas veces mi mente me hace trampa y llegan a mi pensamientos como “no se pueden tener las dos cosas al tiempo” o “si estas activo con uno, no puedes estar activo con el otro” o “la gente se va a confundir”, entre otros pensamientos.


Y finalmente, luego de muchísimos años batallando con este tipo de prejuicios e ideas que me limitan, he entendido que mi motor es hacer música y a veces esta música la vivo con mi banda y otras veces la vivo como solista, pero es al fin y al cabo hacer música y expresarme lo que mi alma implora. Todo lo demás, todas las preocupaciones que surgen de ahí, sólo son ideas que resuelven otra cosa que no es la música. Esas incertidumbres lo único que pueden resolver es lo logístico de las canciones, lo mercadeable, lo social, no lo artístico.


Entonces, entendiendo esto, pude separar mis deseos de crear música, de las formas comerciales de la música. Eso me quitó un enorme peso de encima, y entendí que no importa en dónde aterricen mis canciones, lo importante es siempre poder hacerlas. Todo lo demás, se podrá resolver con planificación, voluntad y estrategia.


Por mucho tiempo pensé que no podría llevar una carrera solista mientras estuviera Popcorn activo, y debo confesar que por momentos esta idea me atormenta. Pero creo que cada vez menos. Cada uno tiene su tiempo, su ritmo y su espacio. A veces se cruzan, a veces no, y cruzarse no es malo. ¿Porque ha de serlo? A la gente le gusta escuchar música. Yo simplemente la hago y la presento de diferentes maneras.


A veces imagino tanta libertad siendo solista que pienso que podría hacer un disco del género que quiera. Salsa, vallenato, metal, punk, etc. ¿Qué es lo peor que podría pasar? Para mí sería un laboratorio musical para entender cualquier género, enriquecerme musicalmente y seguir compartiendo música. La verdad es que con una banda se podría entender el mismo principio, pero es mucho más difícil. Ser una banda es tener un restaurante, ser solista es ser el chef.


Ser solista es un estilo de vida, es un profundo compromiso con uno mismo.


Hoy miro hacia atrás y me parece increíble todo lo que he construido como “Lelo”.

Siento una paz profunda de poderme expresar con honestidad y amor, y tratar de entregar lo que hago a todo quien lo escucha.

Nunca sabré la verdad de las cosas, pero lo único que he aprendido con los años, es que debo poner al servicio de los demás lo que en mi alcance esté disponible para generar amor y felicidad.



En mi caso música.

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